Al viento de verano

Oh, viento de verano,
dimite de mi paso
un año sin caminos
tuertos ni conquistanzas.
«Cosecha corazones»,
me decían. Mas, ¿cómo?
«Abandona tu pueblo.
Conoce gentes, gentes.
Deja que el verano sea,
como dicen, verano:
si ocurriere en verano
quedárese en verano»
Brinda presos. Y préstame
armerías de amor:

que los haré presidias.

Oh, viento de verano,
dimite de mi paso
un año sin caminos
tuertos ni conquistanzas.

¿Cuántas tus embarcaciones son gentiles, oropéndola?

¿Cuántas tus embarcaciones
son gentiles, oropéndola?
Y tus nombres y tus nombres
y tus sombras son fugaces.

Paralizan entre puertas
una hora despedida.
Grita la mañana gruesa,
gime con afán, sordina,
y finge una flor de fuego.
Mata a tientas tu apostar.

Grita, gime, finge, mata,

dime,
¿Cuántos de tus remos
son gentiles, oropéndola?

Jaspe y ocho perros de poco entrén

Jaspe y ocho perros de poco entrén
nunca se contraron. Entre sí, siempre
un barquillo cálido se acercaba
con preguntas inocuas.

En el final
la tierra quedó ciega de visita
corriente y contar piedras que no ven.

Jaspe y ocho perros ya cedieron
como ceden pájaros normales
cuando están volando
por un mar de votos,
ojos rotos, cálculos fontaneros
y dados predestinos.

Perros, ¿cuánto sí quisieras que veamos
un tórrido mar de conquistas luengas
o algunos pellejos que no convergen?

Con una respuesta moteada, diste
motas no pacientes de mis neumones.
¿Contestas?, córdón de la vieja tierra.

De tu boca, mota cuan minerala
tu naturaleza, no te arrestaste
de ser pasaroso en nidos surtidos
o piedrita, madre que hemos pateado,
con motete, res puesta, diste: va.

Sal y mar y viento conmigo

Viento en la enseña,
cientos mensajes volaban
desde mortero hasta mortero.
Hete, aguasiempre;
calor, sólo a veces; trato nada;
palabras que hacen lo único caldo
y nunca brazos;
esbaro constante; aguasiempre.
Palabras volaban mas ya más
en la misma dirección, pallá,
viento conmigo, dije, y
de todos, el viento sopló
pallá, viento conmigo,

con olas y focos muertos,
no una danza presentora del sol
o briza, no un salto montés, no un minuto.
Torpeza gran, se trazan son y risa,
un saludo mudo,
una consecuencia nocturna.
Te laudan peces, casas de ostiones.
Dices luces nuevas;
no eres estrella.
Halagüeño un duende te escribe
sinónimos y antenombres.
Oh, en todo, depósito de cuánta lisonjura.
Un duende halagüeño te inscribe
viento de alba, oh, marea con miel,
como viento conmigo,
como mar conmigo.

Agua y foco muertos, ojosinflados,
aurículos henchidos,
un mar, mar, un cuento de
anís, canela,
cañas y yerbasanta
es cuanto cuento yermo
terreno o terreno ahíto en jengibre,
capital de oro roso.
Con agua muerta y tanto sol, oro
roso, acción de fuego, cristal de fuente,
fuentedesoda, sumidero de dudas
y reses sin poner y de
viento y mar, y sal conmigo.